Todas las palabras
09/09/2001
—Te traigo todas las palabras —dice él. Pero ella no responde, mirándolo con incredulidad al constatar su inminente demencia.
—Que es verdad —insiste él—, que te las traigo aquí, en esta bolsa.
Ella no puede más que mirar adentro cuando él tapa su cara con el plástico, pero en el fondo no ve más que migas de pan y papelitos viejos.
De repente, ha empezado a llover en esta plaza a la que estoy llegando. Nueva, gris y salpicada de árboles. El cielo es tan plomizo como hace algunos meses. Voy de café en café, deambulo, te busco. No sé muy bien por qué te busco. Los domingos se hacen enormes, nuevamente.
Imagino que estarás sentado detrás de la ventana de cal y canto. Y yo aquí, como un animal de otro continente en este jardín urbano. Y la gente, mirándome extrañada. Todo el domingo, la tarde entera del domingo, llenándose de pares. Y a través de los nuevos caminos que se me ofrecen como frutas que no ya no van a madurar, qué soledad tan conocida.
La lluvia es volver a casa. A la casa de las ausencias telefónicas, de los larguísimos domingos. La tristeza regresó con la tormenta, contradiciéndome. Parece que no me la dejé olvidada en la última reunión de amigos.
De fondo, muy lejana, otorgándome un pequeño placer no reclamado, la música.
“Las palabras. Te traigo todas las palabras”. Y qué domingo sin nadie, y qué tristeza tan sola. Llegará el Otoño y tú, ¿dónde estarás, maldito? ¿Nos encontraremos por estas calles viejas o tendremos que resignarnos a la mudanza definitiva que nos desencuentre para siempre? Para siempre. Las primeras hojas secas compiten por caer en los baldosines de la plaza nueva. Las miro. Las parejas me miran, maquillada y sola. Sentada y sola. Roca o sirena: no te entiendo. ¿Qué busco y cómo? En este aleph es muy fácil errar. De lo más fácil. Te sientas en una mesa de una terraza de un café de un domingo por la tarde, y ya está. Ya te has equivocado. Ya no estás en el velatorio prescrito o en la cola del cine. Te habrás sentado en el centro del error. Y, entonces, lo saludas. Ha venido a interrumpirte: “Te traigo todas las palabras en esta bolsa de plástico”.
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- Published:
- 2 Mayo, 2007 / 10:59 am
- Category:
- Prosas
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